Hoy, en nuestra querida Escuela Primitiva Echeverría, vivimos una significativa conmemoración de la Última Cena, un momento lleno de reflexión, fe y comunidad.
La celebración fue especialmente enriquecedora gracias a la participación de los delegados de pastoral de los apoderados, quienes representaron la Última Cena con gran compromiso y dedicación, permitiendo a nuestras estudiantes conectar de manera más cercana con este importante pasaje.
Además, como comunidad, cada curso junto al personal de la escuela compartió el pan y la uva, en un gesto sencillo pero profundamente simbólico, que nos invitó a recordar el amor, la unidad y la entrega de Jesús, fortaleciendo nuestros lazos desde lo más esencial: el compartir.
Agradecemos profundamente su valioso apoyo, así como la participación de estudiantes, funcionarios y toda nuestra comunidad educativa, quienes hicieron de esta instancia un espacio de encuentro y aprendizaje.
Que esta experiencia siga fortaleciendo nuestros lazos y manteniendo viva nuestra identidad como comunidad.